Todo inicia con la reforma del Art. 27
- Concepcion Legulena
- 5 feb
- 3 Min. de lectura
Desde ese pequeno cambio de palabra constitucional, que se supone nos traeria bienestar social, en México se han promovido leyes y reformas que no solo tocan el sector inmobiliario, sino también la movilidad turística y, de paso, los recursos con los que esos inmuebles sobreviven dignamente (o intentan hacerlo sin caerse).
Para explicarlo mejor, imaginemos esta escena:
Un día mi marido llega muy serio, y me dice:—“Tranquila, amor, tu casa sigue siendo tu reino, pero debemos ser mas justos con los que nos visitan”.
Yo respiro…—“Peeeero…”Ahí supe que venía la letra chiquita.
📋 Regla número 1
Resulta que ahora debo notificar quién entra y quién sale de mi casa, especialmente cuando hago mis bazares con amigas en el jardín —todo muy social, muy bonito, muy emprendedor— pero eso sí, con registro obligatorio, porque cada invitado que me visite por menos de 180 dias genera ingreso… y digamos… una pequeñísima cuota. (Reforma que regula hospedajes temporales (registro y obligaciones). (Caso AIRBNB).
🌳 Regla número 2
¿Amiga, recuerdas el árbol que planté para que diera la sombra exacta, justo a la hora de la carne asada de los domingos?
Bueno… pues ahora cada vez que me siento debajo de él a descansar, respirar o cuestionar mis decisiones de vida, tengo que reportarlo. Es decir, declarar si la propiedad está habitada o desocupada. Lo cual es complicado, porque sí está habitada… pero a ratos (casi nunca descanso).
NOTA: en el apartado de tipo de ocupación, las opciones deberían ser más honestas: propietaria cansada, familiares que “solo vienen un ratito”, préstamo emocional… es decir, ellos conocen perfectamente mi clave catastral; de una vez que me pidan también mi clave de entrada, mi PIN y la contraseña del WiFi. 😅 (Reforma información sobre inmuebles de alto valor catastral).
🛠️ Regla número 3
¿Decidir pintar la casa? ¿Cambiar una pared? ¿Reinvertir el dinero del bazar para construir una alberca?Claro que sí… pero con permiso previo, autorización escrita y la bendición de una persona extremadamente ocupada en alguna oficina lejana.Porque una remodelación puede tardar entre dos y cuatro años, no por la obra… sino por la permisología, ese deporte extremo nacional, pues todos sabemos que la burocracia mexicana es un deleite. (NOMS, reformas a la ley de vivienda federal y del DF, etc)
Bueno, y no sé por qué tengo que poner a mi marido como el villano, si en realidad es una buena persona… pero ya sabes cómo es esto: él gobierna la casa con mano firme. Y no, no hablo de villanos de película, sino de esas personas que creen que decidir cuánto te deben pagar de renta o obligarte a rentarle a alguien con un perro en situación “desmesuradamente problemática” es interés social (sigo sin entender de qué sociedad).
El problema es que el mundo ya ha visto esta película antes 🎬.
Cuando mantener un inmueble se vuelve más caro, complicado y estresante que dejarlo abandonado, sucede algo mágico (y trágico a la vez): el abandono inmobiliario. Las casas envejecen, se deterioran y dejan de ser activos… para convertirse en cargas emocionales y financieras. Es como dejar que te salgan arrugas sin crema humectante por las noches, pero multiplicado por metros cuadrados, multas, permisos y reportes pendientes. 😅
Entonces la pregunta incómoda aparece sola:🤔 ¿México quiere que abandonemos nuestras propiedades?
Y mientras lo pensaba, descubrí que un estudio de Harvard dice que las mujeres que viven cerca de áreas verdes tienen 13% menos mortalidad por cáncer 🌿💚.
Así que, amigas, tomé una decisión lógica:👉 Me mudaré a un parque.Eso sí, mantenido por el Estado, libre de mascotas ni reportitis, porque no pienso reportar cada árbol que me dé sombra, ni cada popó que pise.
Harvard lo recomienda… y mi estrés también 😌🌳
Atentamente, Lic. Concepcion Legulena





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